Por: Reymar Rodríguez (Lima
Perú)
Hola a todos nuevamente. Hoy
les quiero escribir sobre un interesante artículo que leí en el sitio web de la
Red Ética Segura, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano; el artículo
se titula: “Reporteros robots ya reemplazan a los de carne y hueso“.
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Alumno junto aun prototipo de Drone. Imagen tomada de la web del proyecto: http://www.missouridronejournalism.com/ |
Así como lo leen, y aunque
sorprenda que, ante la velocidad con que se dan los avances tecnológicos, no se
haya planteado antes dicha interrogante. Pues bien, el artículo menciona dos
protagonistas: los DRONE y Narrative Science.
El proyecto DRONE es una
iniciativa de las Universidades de Missouri y Nebraska. El proyecto busca
capacitar a los estudiantes para el diseño, creación y manejo de vehículos
aéreos no tripulados. Estos vehículos permitirían a los periodistas realizar
reportajes en lugares inaccesibles; como zonas devastadas por desastres
naturales, por ejemplo.
De otro lado esta Narrative
Science; un software, bien puede ser considerado como inteligencia artificial,
que permite ‘redactar‘noticias en base al análisis, realizado por complejos
algoritmos, de un conjunto de datos. Según el artículo, la revista Forbes viene
utilizándolo en sus secciones económicas y deportivas.
Interpretación, redacción y
ética: la tecnología no los reemplaza.
Sin duda alguna, son grandes
avances tecnológicos y brindan beneficios, como los mencionados en los párrafos
anteriores. El principal problema se puede suscitar si se depende
exclusivamente de este tipo de tecnologías para elaborar las noticias.
El que un software pueda
analizar datos mediante algoritmos, o cualquier otro proceso informático, y en
base a sus resultados escoja, de otra base de datos sin duda, las palabras para
‘redactar‘ un artículo; no puede ser considerado como práctica de periodismo.
Considero que la redacción, y por ello la ponía entre comillas, puede ser
realizada solo por los periodistas; pues no depende exclusivamente del análisis
sistemático, o matemático, de datos, se necesita confrontarlos con la realidad,
con la sociedad, de donde fueron tomados, y producto de esa confrontación dar una
opinión. Aquello, pienso yo, puede ser realizado sólo por un periodista.
No niego la eficacia que puede
tener un determinado software al momento de evaluar datos o variables;
siguiendo determinados pasos que la ingeniería ha trazado. Se puede obtener rápidamente
resultados o estadísticas que un periodista tardaría en conseguir, pero es el
periodista quién debe tomar los resultados, analizarlos y redactar su opinión,
artículo, crónica o nota. Debe ser una suma de los resultados, del software, y
la interpretación de los resultados, por parte del periodista.
Por otro lado, y lo considero
algo más polémico aún, está la ética frente al uso de estos vehículos que
permiten tener acceso visual a cualquier lugar. Y precisamente es ese
‘cualquier lugar’ el que provoca suspicacias. Es una herramienta demasiado
poderosa, que brindaría a muchos periodistas, que no distinguen el límite entre
la vida pública o privada, entre el investigar y el acosar; los medios
suficientes para hostigar a quien fuera el blanco de sus noticias. Todo con tal
de conseguir la primicia.
No se debe olvidar, nunca, que
para conseguir una información no se tiene que sobrepasar los derechos de las
personas. Esto incluye el derecho a la privacidad de ciertos detalles de su
vida. No creo en ello de conseguir la información sea como sea; cayendo de esa
manera en faltas a la ética profesional.
Por último, como toda
tecnología, existen sus puntos positivos, que benefician de sobremanera a la
sociedad, en este caso en particular al periodismo. Sin embargo, la tecnología
no debe funcionar por sí sola, siempre debe ser aplicada por las personas, y
éstas deben aplicarlas correctamente, respetando las leyes, normas y la ética.
Sólo así lograran ser cien por ciento productivas a la sociedad. Hasta el
siguiente post.
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